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Curiosidades de algunos rincones de naturaleza de la ciudad de Burgos

En este ocasión, vengo a compartir ciertos puntos de nuestra ciudad los cuales considero que, a pesar de no estar ocultos o ser desconocidos, sí presentan un atractivo e interés —ya sea biológico, medioambiental o ecológico— que merece la pena conocer. Para este texto, he escogido tres en particular: las secuoyas del parque de La Isla, el hotel de insectos en el Parque de la Quinta y la cascada de Fuente del Prior. Comencemos pues nuestro paseo.


Siempre es de interés para el público general cuando se menciona a un ser vivo, accidente geográfico o, en general, cualquier cosa que suscite su atención, cuáles son los que ostentan los récords u ocupan el podio en ciertas características con respecto a los demás de su mismo grupo. En el caso del reino vegetal, la secuoya se erige como el icono de árbol más alto (sin dejar de lado a ciertos ejemplares de eucaliptos que llegan a rivalizar en altura).

Ejemplar de secuoya gigante en el Parque de La Isla, Burgos. Fotografía realizada por el autor (2023)

La palabra secuoya sirve para nombrar a 3 especies de plantas, las cuales basta con solo mencionar para que cualquiera tenga en la mente un árbol que fácilmente supera los 100 m de altura, y para el que serían necesarias unas cuantas personas cogidas de las manos para abarcar el diámetro de su tronco. Dentro de las plantas coníferas (cuya estructura reproductora es el «cono», más conocido vulgarmente como «piña»), pertenecen a la familia de las cupresáceas, siendo los cipreses los miembros más conocidos y comunes en nuestras latitudes. De hecho, basta con observar y palpar las hojas de un ciprés y de una secuoya para comprobar su gran parecido. Si disponéis de ocasión, comprobaréis que la forma y el tacto, el cual describiría como duro, áspero y escamoso, son muy semejantes.


Tenemos la suerte de que, en un lugar como el parque de La Isla —que sería lo más parecido a un jardín botánico que hay en la ciudad— dispongamos de un ejemplar de dos especies de secuoyas. Esto no es un caso excepcional, puesto que las secuoyas se han cultivado en numerosos lugares del mundo. Por ejemplo, en Cabezón de la Sal, en Cantabria, hay todo un bosque de ejemplares «bebé», puesto que llevan en suelo español unas cuantas décadas y estos árboles tienen una esperanza de vida que llega a superar el milenio. Que haya poblaciones artificiales es una forma de garantizar la supervivencia de estas plantas, que están altamente amenazadas por el cambio climático, quedando actualmente recluidas en estado salvaje a unas específicas áreas de California, en la costa oeste estadounidense, y a una provincia central china.


Por lo tanto, deberíamos sentirnos afortunados de disponer de un ínfimo porcentaje de unas especies que, durante el tiempo de los dinosaurios, fueron uno de los tipos de vegetación dominantes y que ahora, tristemente, dependen de nosotros para no dirigirse a la extinción.

Ejemplar de secuoya roja en el Parque de La Isla, Burgos. Fotografía realizada por el autor (2023)

Remontando el curso del río Arlanzón, llegamos a la siguiente etapa de nuestro paseo. En el pasado julio, se instaló en el Parque de la Quinta una peculiar estructura que despertó el interés de todos los transeúntes que se acercaban reticentes a curiosear. Con forma de casita y hecha a partir de largos cilindros de madera perforados, se trataba de un hotel para insectos. Este tipo de estructura se ha popularizado mucho en ciudades del norte de Europa, pero no se trata de ningún elemento decorativo, sino que brindan un importante papel ecológico al ofrecer un lugar idóneo para que se instalen ciertos insectos beneficiosos como, en este caso, las abejas solitarias. Como su nombre indica, no viven en colonias y además tampoco fabrican panales de cera, por lo que emplean cualquier oquedad como nido. El hotel para insectos, por ende, les facilita una gran cantidad de suites para asentarse y desde allí poder llevar a cabo su valiosa labor como agentes polinizadores, cuya capacidad es superior a la de las otras abejas y abejorros. Por lo tanto, son una pieza casi imperceptible, pero muy valiosa para la preservación del ecosistema.

Hotel para insectos en el Paseo de la Quinta, Burgos. Fotografía realizada por el autor (2023)

Y como última etapa en nuestro recorrido, llegamos a la cascada de Fuente del Prior, la cual es un lugar idóneo para avistar y fotografiar aves acuáticas. La especie más habitual aquí es el ánade real, fácilmente reconocible por su amplia distribución a lo largo de los cursos fluviales de la ciudad y por su evidente dimorfismo sexual. Los machos poseen un pico amarillo, cabeza verde y plumaje mayoritariamente blanco, mientras que las hembras, presentan el pico anaranjado y todo el plumaje de tonos pardos.

Ánades reales en la cascada de Fuente del Prior, Burgos. Fotografía realizada por el autor (2023)

Otro habitual de la zona es la variedad doméstica del pato, más grande que el ánade y con un plumaje entero blanco. Este puede ser confundido con el ganso o la oca, también fáciles de encontrar en estos lares. Basta con afinar un poco la vista y el oído para distinguirlos. El ganso posee un cuello más largo, un pico ligeramente más corto y emite un graznido ensordecedor.


Y por último, mencionaré a un ave marina que durante los meses fríos del año suele estar de paso: el cormorán. Inconfundible por su largo pico, su porte firme y altivo y su plumaje oscuro brillante. Es en esta cascada el mejor lugar de Burgos para avistarlos, aunque alguna vez los he llegado a ver en el puente de San Pablo, en pleno centro de la ciudad.

Cormorán en la cascada de Fuente del Prior, Burgos. Fotografía realizada por José Ignacio Arribas Tomé

Y con la imagen que tendríamos ahora de este tramo del río Arlanzón, con la playa de fondo y el verdor de los árboles del parque de Fuentes Blancas, finalizaríamos el recorrido de hoy.


Daniel Gallego Ortúñez






3 Comments


Guest
Mar 30, 2023

Gracias por proporcionarnos informaciones como estas a quienes , como yo, brillamos por nuestra ignorancia. No solemos valorar lo que desconocemos, por lo que agradezco este artículo tan sencillo y tan esclarecedor.

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Guest
Mar 29, 2023

Gratamente sorprendido de enterarme de que hay secuoyas en Burgos, a partir de ahora mi paseo por la Isla será mucho más interesante a la vez que observador, y es que muchas veces no nos percatamos de la naturaleza que tenemos en Burgos.

Magnífico e interesante artículo.

¡Enhorabuena!

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Guest
Mar 29, 2023

Muy bueno el artículo. Ahora todavía tengo más ganas de visitar Burgos y conocer todos sus rincones ocultos y no tan ocultos.

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