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¡Mi niña, la de los ojos rotos!

¡Esa niña! ¡Otra vez esa niña! ¿Quién será?

Aparece siempre que viajo, sea donde sea: de repente ahí está.

¿Me sigue? ¿Me persigue? ¿Es la misma o es otra? ¿Qué quiere de mí?

Me asomo a cualquier balcón de no importa qué hotel de qué lugar y ahí la veo.

Levanta levemente la cabeza y me mira, siempre burlona, rechupeteando su eterna piruleta redonda de fresa recién estrenada. Y está con sus padres, o algo parecido, no sé...

¿Se burla de mí? ¿Qué quiere? ¿Me persigue? ¿Me odia? ¿Me ama?


Es una niña extraña: no es ni guapa ni fea, quizás tira más a fea... Tendrá unos seis años. Un ojo azulcielorrabioso y el otro verdemardesvaído, que parece de cristal. Media melena castañolacia, manos regordetas, nariz achatada, cara redonda hogazadepan...

No es ni fea ni guapa, pero da miedo, como aquel payaso que siembra el terror donde sonríe.

¿Quién será? La he visto y me ha mirado: hoy creo más en el infierno que en Dios.

He cerrado el balcón como queriendo estampar sus cuartillos en su cara de hogaza, para hacerla más chata todavía.

¿Quién será? ¿Qué quiere de mí? ¿Por qué me persigue, burlona, segura, maga?

La he visto otras veces. Es la misma. No crece. Siempre su piruleta buscando la roja lengua. Siempre sus ojos mareadores activando el tiovivo de mi incertidumbre...

¿Quién es? ¿Qué busca en mí, de mí?

¿Me odia? ¿Algo le hice a alguien que merezca su venganza?

Ya no está. Ya se ha ido.

Cierro la ventana del balcón.

Mi mente sigue inundada de ella.

¿Quién era? ¿Qué quería?

¿Será, quizá, un cacho de conciencia magullada que un día enterré a la orilla del mar?


Conciencia
Funte: Inmos

AnRos

1 comentario

1 Comment


Guest
Apr 01

Como señala la poeta, la imagen del payaso diabólico aparece en la imaginación del lector al leer este poema. Curiosamente, es un poema de miedo, un sentimiento poco explorado por la poesía. Porque estamos ante un poema de larguísimos versos aleixandrinos que se acercan al territorio de la prosa lírica. El tema central de la identidad de la fantasma -¿Quién será?, ¿Quién es?, ¿Quién era? - se construye con preguntas ante el espejo, preguntas sobre la propia identidad: como todos los fantasmas, también hay un otro yo poético que nos interroga desde el otro lado de la ventana. Todos hemos dejado algo atrás que nos persigue, que espera algo de nosotros.

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